| 9 Imox, 14 Wo' del año 1 Kej, 5.154.En esta oportunidad abordaremos el tema de Rax Q’ij, el descenso de Kukulkan, conocido en el mundo occidental como el Equinoccio de Primavera, fenómeno astronómico que año con año ocurre en todo el universo, en el cosmos, en la galaxia, y en nuestro bello planeta Tierra, principalmente en las grandes pirámides de todas las ciudades de nuestros ancestros los Mayas.

Para entender el Rax Q’ij, el descenso de Kukulkan (Equinoccio de Primavera) desde el punto de vista Maya, es importante saber que para nosotros los Mayas desde tiempos muy antiguos, el tiempo no es cualquier cosa simple, sencillo y sin sentido. Para nosotros los Mayas, el día, el mes, el año no es algo, sino que es alguien que tiene vida, personalidad y cualidades únicas importantes según su sagrado nawal. Además, un año para nosotros los Mayas es como nosotros los seres humanos: nace, crece, se reproduce y muere.

De acuerdo a la tradición oral, nuestros sabios dicen que cada Rax Q’ij (Equinoccio de Primavera) conmemoramos el día cuando el Ajaw Kukulkan creó el Sol, la Luna y todos los cuerpos celestes y los puso en orden y en sus órbitas, dando así el comienzo del nacimiento del Shok’ Ak’ab’ (noche) y del Q’ij (día), y consigo el nacimiento de todas las cosas habidas y por haber en la madre Tierra. Es por eso que desde el día del Rax Q’ij, Descenso de Kukulkan (equinoccio de primavera) todas las plantas, desde el más pequeño hasta el más grande, vuelven a nacer y a cobrar vida, tornándose Rax (verde) hasta crecer, dar frutos y luego morir al final del ciclo.

Los Mayas Observadores del Universo
Nuetros ancestros los antiguos Mayas, observadores del universo por naturaleza, no sólo dedicaron su atención a los astros, sino que se percataron del cambio de las estaciones del año Haab’ y se dieron cuenta de la correspondencia de momentos importantes del ciclo agrícola con la posición del Sol y los fenómenos celestes. Comprendiendo que no era suficiente con observar tales fenómenos, sino que debían registrarlos y calcularlos para poder establecer el ritmo cronológico que determinaban, fue cuando surgió para ellos la necesidad de inventar signos para representar la importancia de los cuerpos celestes, los períodos de tiempo y su conteo. Así crearon la sagrada escritura, la numeración, el cálculo matemático, y en última instancia, el perfecto Calendario Maya Chol Ab’ de 365 días, mismo que usamos los Mayas actuales hasta hoy en día.

Generalmente, las construcciones de nuestros ancestros los Mayas se orientan a los puntos cardinales y a la trayectoria de los astros, pues el Sol, la Luna y las estrellas forman parte de nuestra concepción cosmológica. De entre los testimonios arqueológicos que dejaron nuestros ancestros destacan: Waxaqtun, Tikal, Dzilchaltun, Uxmal, Chichén Itzá, Tulúm y Mopan, los cuales todos son una muestra fiel de su gran ingenio para diseñar y construir edificios en coordinación exacta con el fenómeno natural que querían resaltar, como el caso de los equinoccios.

El Rax Q’ij (equinoccio de primavera) es el fenómeno astronómico en el que el Sol se coloca exactamente por encima de la línea ecuatorial, provocando que la duración del día y la noche sean exactamente iguales. Esto ocurre dos veces en el año Maya Ab’, en Rax Q’ij (Primavera) el 9 WO’ (19, 20 de marzo) y en Kan Q’ij (Otoño) el 15 SAQ’ (20 al 23 de septiembre). Los días del equinoccio son los más importantes para nuestros ancestros y para nosotros los Mayas actuales, pues marcan en el Rax Q’ij (La Primavera) el ciclo de la tierra para la siembra del sagrado maíz y, en Kan Q’ij (El Otoño), marca el período en que el fruto del maíz ya maduró y está próximo a recolectarse y cosechar.
Nuestros ancestros los Mayas registraron este fenómeno en el diseño y construcción de sus edificios, pudiendo observarse en aquellos que tienen una desviación de 17 grados hacia el norte astronómico. El más representativo de estos edificios, en el que nuestros sabios abuelos pudieron conjugar sus conocimientos de astronomía, matemáticas, cronología, geometría y religión, es la pirámide de Kukulkán o Castillo de Chichén Itzá, donde cada Rax Q’ij (19, 20, 21 de marzo) se reúnen miles de personas provenientes de todo el mundo para atestiguar la grandeza de la herencia Maya, donde se da la fusión del cielo y la tierra, de ciencia y magia, en el que desde el inicio del equinoccio y desde la escalera norte del castillo, se produce una proyección serpentina de siete triángulos de luz invertidos, como resultado de la sombra de las nueve plataformas del edificio.

La visión de la luz es de una gran serpiente, el gran Ajaw Kukulkán, la deidad más importante de nosotros los Mayas, que desciende lentamente desde lo alto hasta la base de la pirámide. Esta visión dura aproximadamente de 30 a 40 minutos, siendo el momento que todos los ahí reunidos esperan para recibir la energía cósmica y cargarse de ella. El evento de Rax Q’ij, descenso de Kukulkan es tan espectacular, que incluso la NASA y otras entidades lo han transmitido en vivo y en directo para que el mundo entero pueda ser testigo de ese maravilloso fenómeno arqueológico astronómico legado de nuestros inigualables ancestros los Mayas.
Ceremonia Maya de Equinoccio de Primavera
Para el día del Rax Q’ij, Descenso de Kukulkan, los Mayas llevamos a cabo muchas ceremonias que comienzan en la noche antes del amanecer del Rax Q’ij desde la intimidad de nuestros hogares y luego en los sagrados altares Mayas en nuestras localidades, donde encendemos en este día especial velas de color verde y toda clase de especies aromáticas en honor a este gran día y en honor al venerable Kukulkan.

Una de las principales ceremonias que se lleva a cabo es la ceremonia de bendición sobre el padre Sol en el amanecer del día Rax Q‘ij (Equinoccio de Primavera) y antes de que haya pasado un cuarto del día, nuestros ancianos dicen que cuanto más temprano, mejor. Si uno por causa de emergencia no puede llegar a tiempo a la ceremonia de bendición del padre Sol, puede ser recitada hasta el mediodía. También dicen que la bendición de Rax Q’ij debe ser recitada después de las plegarias matutinas, en medio de familiares, amigos o en una reunión de hombres, mujeres y niños, como corresponde a la excitación que acompaña al cumplimiento de tan grande precepto Maya de bendecir al poderoso Kinich Ajaw, el gran Q’uq Umatz, Quetzalcoatl y Kukulkan en su gran día.
Por eso, para este día especial se recomienda a los padres de familia que se aseguren de llevar a sus niños y que digan la bendición del Rax Q’ij (Equinoccio de Primavera) juntamente con ellos, el cual sin duda será para ellos ¡una gran lección y un recuerdo que perdurará para toda su vida! Como también se recomienda, si es posible, vestir ropas nuevas para esta gran ceremonia de recitación de la bendición del Rax Q’ij (Equinoccio de Primavera), ya que en este día estaremos delante del grande, temible y poderoso Kukulkan.
La ceremonia de la plegaria de Rax Q’ij (Equinoccio de primavera) consiste de la siguiente manera: Antes de recitar la bendición sobre el padre Sol, párese firme y mire al Sol por un momentito si puede. Sin embargo, no lo mire mientras recita la bendición. Luego de mirar el Sol por un momento, baje la cabeza y luego recite la bendición diciendo: Aq’aloq Ajaw Tz’akol, B’itol, lal ajchaq’e ri Najtaq’ Kaj, ri l’al xu k’utlá chaq’a wuch chu tu’ychixí’k le q’a Tat Q’ij ir nimlaj Kukulkan camiq pue Rax Q’ij y q’uexoyw’el r’ech juntir’ uw’ach ri q’a q’iló y rim k’a q’iltaj. Amado y querido Ajaw Creador y formador, dueño del universo y de todos los mundos que nos instruiste a bendecir el padre Sol y al gran Kukulkan en el equinoccio de primavera, el día de renovación de todo lo que vemos y de lo que no vemos.

Luego, con mucha reverencia, una sus dedos de sus dos manos; y luego bese la punta de sus dedos con mucho amor como si besara el ser más querido por usted. Después de besar la punta de sus dedos, eleve las manos juntas hacia el padre Sol para bendecirlo y besarlo diciendo: Loq’laj Rax q’ij, loq’laj Kukulkan, loq’laj Ajaw, loq’laj Tat, loq’laj Tex. (bendita primavera, bendito Kukulkan, bendito ser supremo, bendito Padre). Luego regrese sus manos hacia usted mismo y con mucho respeto y amor bese la punta de sus dedos. Luego de besar la punta de sus dedos, coloque sus manos en su pecho para sentir el calor, el amor y la presencia del padre Sol y del gran Kukulkan, y luego agáchese hacia el frente y hacia atrás en gratitud al Ajaw.
Esta plegaria puede ser repetida varias veces durante el día de equinoccio de primavera, aunque el único y más importante es el de la mañana. También existe la costumbre en Rax Q’ij equinoccio de primavera de ir a ver el Sol por la tarde cuando se está ocultando, una hora o media hora antes que el Sol se oculte, cuando ya ha perdido el poder de sus rayos ultravioletas. Se acostumbra subir a las grandes montañas o en la orilla de los mares para mirar y contemplar al padre Sol con los ojos directamente y hablar con él hasta que desaparezca.

Una linda costumbre Maya que nos conecta directamente con el corazón del padre Sol, y a la vez una hermosa terapia que beneficia grandemente el ojo humano. Personalmente, esta ceremonia la hemos llevado a cabo no solo en el Rax Q’ij, sino todas las veces cuando hemos tenido la oportunidad de hacerlo, ya que es bien deleitoso y muy saludable para la vista, aunque suene extraño, pero es la verdad. Aunque eso sí, hay que hacerlo cuando el Sol se está ocultando, y jamás cuando el Sol está en su mero apogeo porque puede quedar uno ciego para siempre, pero cuando se está ocultando es una gran bendición y sensación de verlo, hablar con él desde el interior, o verbalmente todo lo que uno quiera.
Es un gusto compartir nuestras hermosas tradiciones Mayas con todos ustedes. Pasen un excelente y súper día de Rax Q’ij. Descenso del Venerable Kukulkan. Equinoccio de Primavera este 9 y 10 WO’, el segundo mes de este año 11 B’E 5,131. Si desea saber más de los grandes acontecimientos astronómicos Mayas de este año, le invitamos a adquirir una copia del perfecto calendario Maya Chol Ab’ en nuestra tienda o llamándonos en @MayaTecum en Telegram. Gracias por su atención, que Q’ajaw y nuestros abuelos Mayas le bendigan y bendigan a todo el pueblo Maya en todo este Rax Q’ij, Equinoccio de Primavera.
Sinceramente: www.MayaTecum.com, el Ajq’ij y Ajtij del pueblo Maya.
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