| 9 Imox, 14 Wo' del año 1 Kej, 5.154.

¿Hay alguna ceremonia especial para celebrar el año nuevo Maya Ab’, y si se puede participar en esta ceremonia? Preguntan muchos de nuestros amigos, y la respuesta es: sí, sí lo hay. Por eso, hoy queremos compartir con todos ustedes esta bella y majestuosa historia que se cuenta en los cinco días de Wayeb’, el mes sagrado del calendario Maya Solar Ab’ de 365 días; el cual trae una gran enseñanza sobre el Zip’anik, la Ceremonia Maya especial que se realiza para celebrar el año nuevo maya solar Ab’ de 365 días. Esta historia dice así:
Había un Kamol Be’e Nim’ Et’amen’el Winaq’ (Guía, anciano y sabio Maya), era una persona ejemplar, tanto con el Ajaw como con sus semejantes, y por ello, su rostro irradiaba luminosidad. Solía permanecer en su altar de su hogar en los cinco sagrados días del mes de Wayeb’, el mes de la consagración y santificación para poder recibir el nuevo cargador del nuevo año Maya Solar Ab’ puro y limpio y para ser merecedor del bien y la felicidad durante el próximo año nuevo Maya Ab’ de 365 días. Luego de la plegaria vespertina de Wayeb’ ó Tz’apic Q’ij, hasta la cuarta hora desde la salida del sol.
Cierta ocasión, salió antes del lugar, cosa a la cual no estaba habituado a hacer en absoluto. Este hecho provocó su propio asombro, tras lo cual dijo: “¿Qué sucede hoy de diferente con respecto a los demás días de Wayeb’, al acontecer que mis pies me condujeron a la salida antes de lo usual? ¿Quizá se producirá a través mío un milagro?” Aún meditaba sobre lo acontecido, cuando vio dos serpientes que se encontraban próximas a él. Como comprendía el lenguaje de las víboras, el sabio les preguntó diciendo: “¿Puedo saber qué es lo que pretenden?” Oyó que una serpiente decía a la otra: “¿Hacia dónde te diriges?” La otra respondió: “El Ajaw me ha enviado para matar a Saq’imul, también a su mujer y sus hijos, debido a que en toda su vida y este año Ab’ que está por acabar no ha dado nada de lo suyo a otras personas”. El N’im Et’amen’el winaq’ (El sabio) tras escuchar, decidió ir a casa de la futura víctima, para lograr que cumpla con el precepto de Wayeb’ que es hacer ZIPANIK’ (Dar de sus bienes a sus semejantes pobres), y de esa manera pueda salvar su vida, y también la de los suyos.

El N’im Et’amen’el winaq’ (Erudito) se topó a mitad del camino con un arroyo que debía franquear para proseguir su trayecto. Pero también la serpiente había llegado hasta allí, con intenciones de cruzar, y acabar con Saq’imul y familia. El N’im Et’amen’el winaq’ (El sabio) vio al reptil y le dijo: “¡Decreto sobre ti, que no cruzarás el arroyo sin mi permiso!”. Tras estas palabras, la serpiente quedó inmóvil en el lugar, sin poder proseguir su misión a la que fue enviada realizar. El sabio se dio prisa, y rápidamente llegó a casa de Saq’imul. Solo que, antes de ingresar, cubrió con un SUT’ (Manto) su rostro, para no ser reconocido, golpeando luego a la puerta de la vivienda de Saq’imul.
El dueño de casa vio al hombre, y dijo: “Me parece que es un ladrón, que pretende hurtar nuestros bienes”. El N’im Et’amen’el winaq’ (Sabio) retrocedió, ocultándose en el establo de los animales. Entretanto, Saq’imul se sentó a la orilla del fuego de la cocina para deglutir la cena con su familia. De manera repentina, irrumpió en el lugar el N’im Et’amen’el winaq’ (El erudito), y se sentó entre ellos. Los niños, quienes habían aprendido de la tacañería y la avaricia del padre, comenzaron a reñir con el huésped que no había sido llamado, e intentaron expulsarlo de la casa. El N’im Et’amen’el winaq’ les dijo: “No me moveré de aquí hasta que sacie mi apetito”.

Los habitantes de la casa no tuvieron más remedio que darle de comer y beber a gusto.
Cuando el “convidado” hubo acabado, tomó uno de los SUB’ (Tamales) que había sobre EL COMAL, y dijo al Saq’imul: “Toma este Tamal, y otórgamelo en calidad de ‘Toj o Zip’anik’ (Así se llama en Maya a lo que uno da al gran Ajaw y sus semejantes generosamente)”. Sin embargo, el dueño de casa Saq’imul, muy irritado, dijo al Sabio: “¿No es suficiente haber comido hasta el hartarte, y aún pretendes más?”. Al haber llegado a un intercambio de palabras como el que acontecía, el N’im Et’amen’el winaq’ (Sabio) apagó la vela central de la casa de Saq’imul, y quitó el SUT (Manto) de su rostro. En ese momento todos vieron el resplandor que emanaba de él, y comprendieron enseguida que quien se hallaba en su vivienda es nada menos que el gran N’im Et’amen’el winaq’ (El erudito maya) del pueblo. Se pusieron todos de pie, e intentaron consolarlo y disculparse por lo que le habían hecho.
Saq’imul tomó un tamal de masa de los que había sobre el comal, lo colocó en las manos del N’im Et’amen’el winaq’ (El sabio) y dijo: “Esto es para ti en calidad de ‘Zip’anik’, Toj Ofrenda”. Enseguida el sabio ordenó al dueño de casa: “¡Apresúrate y envía a tu mujer a dormir a casa de un pariente, en tanto a tus hijos, mándalos a otro lugar también!”. Saq’imul no comprendió el motivo por el que debía enviar a su familia a otro sitio, pero obedeció la orden del N’im Et’amen’el winaq’, el sabio. Al cabo de unas horas transcurridas, dos horas desde que se había hecho de noche, dio el N’im Et’amen’el winaq’ el sabio permiso a la serpiente para cruzar el arroyo. El sabio había salido de la vivienda, y en ese ínterin ingresó a la morada la serpiente, queriendo matar a Saq’imul. Pero en ese preciso instante, regresó el N’im Et’amen’el winaq’, y amonestó al reptil diciéndole: “¿Qué quieres aquí?”

La serpiente respondió: “El Nim Ajaw me ha enviado para matar a Saq’imul y a su familia”. El N’im Et’amen’el winaq’ sabio le preguntó: “¿Por qué causa?”. La serpiente dijo: “Porque en toda su vida y este año Ab’ que está por terminar no hizo Zip’aniq’ (Generosidad con su prójimo). El N’im Et’amen’el winaq’ (El sabio) sugiere a la serpiente: “Ayer me dio de su WA (Comida), y de su R’IKYA’ (Atole). Y no solo eso, sino que además, me entregó LE’J Y RENMER (Viandas para el camino). ¡Vete serpiente, porque no tienes derecho de hacer nada malo a los integrantes de esta familia!” Por la fuerza y muy enojada, la serpiente se retiró, tras lo cual, el sabio cerró la puerta.

Luego, dijo el N’im Et’amen’el winaq’ (El sabio) al dueño de la casa: “Ten mucho cuidado, por el bien de tu alma, en no abrir la puerta de tu casa hasta la luz de la mañana”. Al cabo de una hora, se escucha una voz igual a la de la mujer de Saq’imul que solicita: “Por favor amado esposo, ábreme la puerta, pues el frío que hace afuera penetra hasta los huesos”. Saq’imul se estremeció al escuchar la voz de súplica de su señora, y se dirigió hacia la puerta. Pero el N’im Et’amen’el Winaq’, el erudito, le impidió continuar: “¡No abras! ¡Tu mujer no se encuentra allí!”. Pasaron unos instantes, y se escucha la voz del mayor de los hijos que imploraba: “Por favor padre, apiádate de mí e ingrésame al interior de la vivienda, pues temo de las fieras salvajes”. El corazón de Saq’imul se partía a pedazos todo por haber sido tacaño, mesquino y de corazón duro hacia su prójimo; aunque el N’im Et’amen’el winaq’, el sabio, lo fortaleció: “¡No es tu hijo, acuéstate en tu Ch’aat (Cama) y descansa!”. Nuevamente se oyeron voces de clamor idénticas a las de los hijos del dueño de casa, pero el N’im Et’amen’el winaq’ (El sabio) con decisión y firmeza, le impidió abrir la puerta.
Al ver la serpiente que acabaron todos sus recursos, siendo que el N’im Et’amen’el winaq’, el erudito, velaba por la seguridad de Saq’imul, comprendió que no tendrá éxito en su misión, por lo que se estremeció y dijo: “¡Oooy! ¡De Arriba decretan la muerte de los avaros y tacaños, y los de abajo lo anulan con el ZIP’ANIK’ (Hacer generosidad con el prójimo)!”. Luego golpeó su cabeza contra el suelo y murió. Entretanto, se hizo de día, y los integrantes de la familia regresaron a la casa. El N’im Et’amen’el winaq’ dijo a Saq’imul: “Pregúntales si vinieron por la noche a llamarte y pedir clemencia”. El hombre formuló la pregunta, tanto a la mujer como a sus hijos, ellos respondieron que no habían venido en absoluto por la noche.
El N’im Et’amen’el winaq’, el sabio, le dijo: “¡Saq’imul: ven conmigo, y te mostraré quién es el que te llamó durante toda la noche!”. Salieron, y vieron a la serpiente muerta, tendida sobre el umbral de la casa. De inmediato Saq’imul se arrodilló y se humilló y comenzó a alabar y agradecer al gran TZ’AKOL Y B’ITOL (Creador y Formador) diciendo: “Lok’laj (Bendito Sea) Uk’ux Kaj, Uk’ux Ulew que me has hecho un gran milagro hoy”.
Luego con lágrimas en sus ojos, Saq’imul agradeció al N’im Et’amen’el winaq’, por haber sido el intermediario que ocasionó su salvación. En ese mismo momento, el corazón de Saq’imul cambió por completo, y juró que a todo necesitado que llegue a él, no lo enviará con las manos vacías, máximo en el mes de Wayeb’, pues comprendió que el “EL ZIP’ANIK’ LA OFRENDA Y LA GENEROSIDAD CON EL PRÓJIMO” BENDICE, PROSPERA Y SALVA DE LA MISMA MUERTE.
El N’im Et’amen’el winaq’, después de este milagro, irradiaba luminosidad de tanta elevación que había logrado en el Wayeb’. Esta luminosidad nosotros tenemos la posibilidad de alcanzarlo también haciendo ZIP’ANIK’ (Generosidad) con nuestro prójimo este mes de Wayeb’, pues, realizando ZIP’ANIK’, y las obras de bien que estén a nuestro alcance durante todo el año Ab’ y más en el mes de Wayeb’ que nos obliga a arreglar todo lo malo que hemos hecho para no ser dignos de muerte para el próximo año solar Ab’, debemos hacer ZIP’ANIK’ y a la medida que los Mayas hagamos ZIP’ANIK’, iremos siendo bendecidos, prosperados y iremos generando vestimentas luminosas que engrosarán la gran vela que se halla dentro de nosotros, que es el ALMA.
La costumbre de hacer Zip’anik’ en Wayeb’ es una costumbre maravillosa y extraordinaria con sabiduría profunda de unidad Maya; el cual nos enseña que los Mayas no somos un pueblo arista, egoísta, tacaño e individualista; sino que somos un pueblo unido, comunitario y social. Que los Mayas debemos velar no solo por nuestro propio placer y satisfacción, sino que debemos velar siempre por el prójimo menos afortunado, ya que todos los que vivimos en un paraje, en una aldea, en un pueblo o en una ciudad, todos somos hermanos y familiares y que debemos velar por el bienestar por los unos y por los otros; mayormente a los que por alguna u otra razón no pueden tener las posibilidades de tener lo necesario para celebrar nuestras importantes festividades Mayas como el sagrado Haab’ Tun, el Wayeb’ y el gran N’im Qi’j rech k’ak Junab’, año Nuevo Maya Solar Ab’ de 365 días.
Pasen todos un bendecido mes de Wayeb’ haciendo ZIP’ANIK’, LA CEREMONIA MAYA QUE BENDICE, QUE PROSPERA Y QUE SALVA DE LA MISMA MUERTE, y haciendo cambios POSITIVOS en sus vidas, y pasen un feliz año nuevo Maya solar JUN KEJ CERO POP’ 5154, el año del comienzo de la trecena del poder del equilibrio, este próximo 18 de febrero 2026. Que nuestro Q’ajaw UK’UX KAJ UK’UX ULEW, otorgue a cada uno de los integrantes del pueblo Maya conforme la medida de su Zip’anik’ (Generosidad), todo lo necesario para crecer espiritualmente, y lograr un alma rebosante de luz, para gozar de una felicidad plena y eterna.
Sinceramente: www.MayaTecum.com el Ajtij y Ajq’ij del pueblo maya.
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