| 3 Tz'ikin, 8 Wo' del año 1 Kej, 5.154.Las ruinas de Chwa Nima Ab’aj (Frente al Gran Altar, en kaqchikel), más conocidas como Mixco Viejo, están ubicadas sobre un terreno escarpado de San Martín Jilotepeque, Chimaltenango, a 60 kilómetros de la ciudad capital de Guatemala. El complejo se yergue sobre la Sierra de Chuacús, a 880 metros sobre el nivel del mar, rodeado por barrancos por donde corre el riachuelo Pancaco. Al frente, el campo de pelota. Al fondo, a la derecha, se observa la pirámide Doble B-3, con influencia de México central. Hasta 120 estructuras se hallaron en el complejo de Mixco Viejo, en San Martín Jilotepeque, Chimaltenango. Solo uno de los marcadores fue encontrado en el campo de pelota. El otro desapareció. Desde ahí se aprecia un paisaje maravilloso en el que convergen las altas montañas, el celeste del cielo y los fuertes rayos solares. Hoy se siente mucha tranquilidad, nada qué ver con los sangrientos ataques que sufrieron los kaqchikeles chajoma a manos de los asesinos invasores españoles y sus aliados, quienes, en 1526, incendiaron esa ciudadela edificada a partir del siglo XIII, propia del período Posclásico Maya con carácter ceremonial y defensivo. Aquellas batallas empezaron a finales de 1525, luego de que Pedro de Alvarado se enterara de la leyenda que decía que ahí había una cueva mágica que guardaba muchos tesoros y con su ambición de enriquecimiento ilícito llevó una sangrienta guerra contra esta bendita ciudad. Esta, en realidad, era un manantial cercano llamado Cateyá o Madre Agua, que los nativos consideraban de valor porque los abastecía del líquido vital.
Se estima que su población fue de alrededor de mil 600 habitantes, según la arqueóloga francesa Marie-France Fauvet-Berthelot, aunque el cronista Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán eleva la cifra hasta los ocho mil o nueve mil habitantes, pues quizás incluyó a quienes vivían en las zonas adyacentes.
Exploración
El sitio fue redescubierto en 1896 por el alemán Karl Sapper, quien pasó una semana entre sus ruinas para tomar notas, medir y dibujar. Dos años después publicó un artículo y trazó el primer plano del sitio, el cual fue utilizado por el arqueólogo estadounidense Augustus Ledyard Smith en su investigación de 1949. Ese sitio se estudió con más profundidad entre 1954 y 1967, gracias a una misión franco-guatemalteca dirigida por Henri Lehmann y la Dirección General de Obras Públicas. La investigación arqueológica también tuvo un gran impulso hasta 1980, con trabajos de campo encabezados por el arquitecto español Francisco Ferrús Roig. Su nombre, en tanto, se debe a una confusión sobre la identidad de esa población, pues la Recordación Florida, escrita por Fuentes y Guzmán, en 1690, distorsionó algunos datos. Lehmann creyó que era la capital del señorío Poq’omam, Mixco Viejo, y lo bautizó así. El dato se corrigió hasta la década de 1970, cuando el antropólogo Robert Carmack determinó que la ciudadela perteneció a los cakchiqueles Chajoma, basado en el Título de San Martín Jilotepeque (1955), el cual trata sobre la antigua posesión de las tierras indígenas. En este se llama al sitio Chuwa Pek Q’eqak’ajol Nima Ab’aj (Gran Piedra ante la Cueva de los Hijos de la Noche, en Kaqchikel antiguo), el lugar más importante de los Chajoma, con un territorio de 900 kilómetros cuadrados. Hasta ahora se han identificado 120 estructuras, entre pirámides, casas, salas de reuniones, estructuras de observación, altares, plataformas y canchas de juego de pelota. En algunas bases de los edificios, los arqueólogos hallaron sepulturas y ofrendas. En la cancha de pelota se encontró un marcador con forma de reptil, en cuya boca sale un rostro humano. El otro marcador está desaparecido.
De visita
Las ruinas de Mixco Viejo están bien conservadas. Vale la pena visitarlas. Sin embargo, la carretera está descuidada. Tiene baches de ambos lados a lo largo de la carretera, lo cual dificulta el acceso. Desde la capital se recomienda salir temprano, para poder apreciar cada una de las pirámides. De esa forma, se puede emprender el regreso por la tarde con tranquilidad —cerca del lugar es escaso el hospedaje. Se debe tomar en cuenta que tampoco hay cajero automático cercano. Asimismo, es conveniente llevar ropa y zapatos cómodos, protector solar, gorra, abrigo y una batería de cámara bien cargada para captar varios ángulos del complejo Maya. Gracias por su atención que nuestro Q’ajaw y nuestros abuelos y todas nuestras energías le bendigan grandemente.
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